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domingo, 9 de agosto de 2015

DE MADE IN CHINA A MADE IN ETHIOPIA

Uno de los gigantes del fast fashion: H&M

En las últimas décadas la multiplicación de tiendas de fast fashion (moda rápida) han contribuido a una demanda voraginosa por consumir ropa novedosa  a menor precio. Ya estamos acostumbrados a que este tipo de prendas  traigan en su etiqueta el tradicional MADE IN CHINA. Sin embargo, el crecimiento económico de este gigante de oriente plantea un cambio en el sector textil y un movimiento de la producción hacia Etiopía, quién puede ser el próximo nicho de las grandes cadenas para producir ropa a un bajo costo de producción.

Fábrica textil China

El boom económico de China tuvo como consecuencia una mejora de los sueldos en el sector textil, así como un mayor poder adquisitivo en muchas personas que adquieren la capacidad de elegir otros caminos para su futuro y optan otros trabajos fueras de las fábricas.

Aunque gran parte de la producción textil sigue situándose en este país, las cadenas de fast fashion buscan otros horizontes, pues consideran estas condiciones un prejuicio para sus empresas, ya que a un mayor costo de producción (por mejores salarios), menor es la ganancia económica. A esto debemos sumarle la dificultad de las marcas en atender la demanda de producción de prendas a medida que las tiendas se van expandiendo a más países.
Así aparece Etiopía aparece como la nueva opción de relocalización, . Un país cuya producción es mayoritariamente agrícola pero que cuenta con una pequeña industria artesanal (de cuero, calzado y textiles) que compite con los productos baratos importados de Asia.


Mapamundi mostrando la localización de Etiopía.

La multinacional H&M ya ha anunciado sus objetivos en el país Africano, y las primera oficina de la marca se ha instalado en la capital Addis Abbaba. De acuerdo con el portal Ecouterre, la firma ya ha hablado con proveedores para comenzar la producción de prendas. Incluso uno de estos productores ha comentado que se espera que el volumen alcanza 1 millón de prendas al mes para el 2016.

Pero H&M no está solo, sino que otras firmas tienen los mismos planes como Tesco, Akya Tekstil,  y la fábrica de calzados Huajan, quién produce para otros  gigantes com GUESS , Tommy Hilfinger y Cavin Klein. Otros con planes en África sub-sahariana incluyen a Wal-Mart, J.C. Penney Co. y Levi Strauss & Co.

Etiopía es un país culturalmente riquísimo, pero económicamente sigue siendo el segundo más pobre de África. Ni siquiera tiene un salario mínimo estipulado, y de acuerdo a cifras oficiales el monto que recibe un trabajador promedio es de USD21 al mes. Es preocupante pensar sí la entrada de estas multinacionales, que proveerán cientos de nuevos trabajos, mejoraran o empeorarán la situación
La mano de obra demandada para este tipo de fábricas es no calificada, y las condiciones de trabajo generalmente distan de ser las adecuadas. Si también pensamos en las herramientas que pueden obtener los trabajadores a largo plazo para luego crear sus propios emprendimientos, el panorama no es muy alentador.  Pero tampoco Etiopía esta solo en su nuevo camino, sino que los empresarios textiles también tienen su mira en otros países en vías de desarrollo como Haití y Myanamar.

Aunque la infraestructura en estos países posea considerables carencias y la mano de obra no tenga experiencia, poco importa a la hora de aumentar las ganancias y fijar menores precios para atraer más consumidores.

Fuentes: Ecouterre, The Wall Street Journal

sábado, 13 de junio de 2015

Made in China: Un futuro incierto

Mujer recogiendo muestra de agua contaminada vertida en una cañería al río Juan, en la provincia de Luoyang, China. El río esta de color rojo porque se contaminó con desechos de una fábrica de teñidos textiles, que fueron volcados al desagüe de tormenta de la ciudad durante el año 2011.

Desde la década de los noventa, la economía China ha crecido de forma vertiginosa, transformándose en la principal fábrica del mundo, liderando el mercado en exportaciones textiles. Sin embargo, durante este alce en la economía tuvo un costo en la calidad de vida de millones y en el daño profundo que sufrió el medio ambiente, sobretodo la calidad del aire y el agua.
Aproximadamente, el 70% de los ríos y lagos en China esta contaminado, así como el 90% del agua subterránea. En consecuencia, 320 millones de personas no tienen acceso al agua potable.
La industria textil-indumentaria es una de las mayores generadoras de desechos en las vías fluviales. Uno de los mayores peligros son los tóxicos que se vierten en los ríos durante y después del proceso de producción. Estos incluyen componentes tóxicos provenientes de los teñidos de las telas. Como vemos en la imagen de arriba, los ríos quedan coloridos con los tonos en que se tiñen las prendas. Entre los contaminantes encontrados hay metales pesados incluyendo: cadmio, cromo, mercurio, plomo y cobre.
Las fábricas proveen medios de vida para miles de millones de trabajadores, muchos que huyen de situaciones de pobreza para instalarse en las grandes ciudades industriales. Sin embargo, el estilo de vida que brinda esta industria esta lejos de ser el ideal. No sólo los salarios son bajos, y los derechos laborales magros, sino que la contaminación tanto dentro de las plantas como afuera ha causado grandes riesgos para la población general. En China el 75% de las enfermedades provienen del agua contaminada. También se ha producido una elevación importante en el riesgo de cáncer en determinadas poblaciones que viven cerca de áreas especialmente tóxicas. 

Trabajador chino de una fábrica de jeans. Fuente: Greenpeace.org.
Durante los últimos años, la acción del gobierno chino para controlar a las fábricas y los desechos que producían fue ineficiente. Si bien se multaba a aquellos establecimientos que violaban las leyes ambientales vigentes, estas multas eran insignificativas en comparación con lasa ganancias obtenidas por las empresas. Los costos de la fabricas por realizar controles ambientales, y la presión de mantenerlos bajos por las empresas que los contrataban para producir, también jugaron un papel importante en la negligencia que se fue generando, y la incapacidad de frenar el problema.
Como ya hemos discutido, estos costos bajos se exigen cada vez más a medida que crece la industria de la moda rápida o fast fashion. Esta industria implica la producción de prendas de última moda, a precios muy económicos, y en general, de poca calidad y duración en el tiempo. Esta modalidad se mantiene gracias a la voracidad de los consumidores que la consume, los medios de comunicación que las promueven, y las marcas que generaron su producción en países del tercer mundo donde el costo de la mano de obra es barata y existen menos regulaciones laborales y ambientales.


Desfile de moda en la en Nanjing, provinica de Jiangsu. Las modelos y la audiencia usa tapabocas para protegerse del smog
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